Alevina de Xornalista

13 diciembre 2005

O "caso Echevarría"

Xa hai varias semanas que escribín un artigo de opinión para o seminario de Deportes... tema que non controlo demasiado, polo que non me sinto moi segura do que escribo para esa asignatura ou do que digo na clase. Peeero!, hoxe o profesor, Ramón Besa, redactor xefe de deportes de El País en Cataluña, díxome que lle gustaron moito tanto a miña editorial como o meu artigo de opinión. Bueno, exactamente calificou o meu estilo de "cruel e bélico", pero seica iso está moi ben. De feito, publicaría o artigo (a editorial xa sabedes que é outra historia) e dixo que era de licenciatura, aínda que ese comentario non o entendín moi ben. ¡Agora sei que podo facer xornalismo de deportes! Non é que sexa unha revelación divina, pero faime sentir ben saber que non me iría de todo mal na sección dos freakis (¿escríbese así?), esa que parece que non forma parte do resto do xornal na maioría de empresas.
Para que catedes un pouco do meu estilo "cruel e bélico", publico aquí ambos textos. Un pouco tarde, pero facede memoria histórica e lembrade un pouquiño do lío no que se meteu Joan Laporta, presidente do omnipotente Barça Fútbol Club, por culpa do seu cuñado, Alejandro Echevarría, que formou parte dunha asociación franquista. E se non vos lembrades, practicade un pouco de xornalismo de hemeroteca ou usade Google, non vos vou facilitar eu todo o traballo, alevíns de xornalistas!


"EDITORIAL:

El “caso Echevarría”

Son muchas las batallas que deben librar ante el público personajes como el presidente de uno de los clubes futbolísticos con más seguidores del país. Están en juego muchos valores pero, sobre todo, la credibilidad. Eso es lo que elevó en su día a Laporta a lo más alto del barcelonismo. Y eso es lo que ayer, a las doce del mediodía, perdió. El escándalo saltó hace días, cuando se denunció la vinculación de uno de los directivos del F.C. Barcelona con la Fundación Nacional Francisco Franco. Un fuerte revés a la imagen de un club cuyo presidente murió a manos de la dictadura franquista. Ayer, Laporta decidió defender a capa y espada al condenado, Alejandro Echevarría, su cuñado. El presidente fue a la guerra con su palabra como única arma, puso en juego su credibilidad, y salió vencido. Tras la rueda de prensa, no sólo Echevarría seguía en el corredor de la muerte, sino que el propio Laporta se colocó en la cuerda floja. En unos días, un líder fuerte, carismático y loado, se ha convertido en objeto de críticas, desconfianza y, cuando menos, incomprensión. Aunque diga lo contrario, Joan Laporta sí está tocado. Ante todo, como presidente, tiene la obligación de deberse a su club y a sus socios, anteponiendo los intereses del equipo a los propios. Este deber básico quedó en entredicho con el “caso Echevarría”. Laporta ha minado la confianza que la afición tenía en él. A partir de ahora deberá emplearse a fondo para recuperar su bien más preciado, aquello que definirá si supera esta crisis o si sus días como presidente del F.C. Barcelona están contados: la credibilidad.


ARTÍCULO DE OPINIÓN:

E ó final caeu da burra

Ni iceberg a la vista, ni molinos de viento, ni estandarte franquista. “Joan sin miedo” luchó contra viento y marea, con el irreductible apoyo de la junta unida (al menos ante las cámaras), para defender el honor de su cuñado. Cual héroe griego que se encuentra ante un desafío del destino, Laporta escogió el camino más tenebroso y lo afrontó con valor. Tozudez, al fin y al cabo. Lo siguió hasta el final, y el final llegó ayer a medianoche. Doce horas después de la fatídica rueda de prensa, donde ni sus espléndidas dotes de orador pudieron obrar el milagro, el presidente se topó de frente con iceberg, molinos y gigantes, y al fin cayó de la burra. Tarde, mal y arrastras, no cubierto de gloria, sino vencido por lo inevitable, aceptó el adiós de un Echevarría que, con el orgullo del caído, presentó su dimisión inapelable. Pero las tragedias clásicas son famosas por sus desenlaces fatales, y nuestro héroe todavía sigue escribiendo su historia. El “caso Echevarría” ha sido una bofetada para una afición que tenía puestas sus esperanzas en un hombre que parecía diferente a los demás, en un presidente creíble, cuya ilusión de engrandecer a su equipo traspasaba las pantallas de televisión y calaba hondo en los corazones culés. Pero esa imagen se ha transformado y la confianza de los socios se siente traicionada. ¿Resurgirá el presidente de sus cenizas o más bien terminará de hundirse en las gélidas aguas del descrédito? De él depende remontar el vuelo."


 

Site Counters